Wall Street sufrió este viernes una fuerte caída liderada por las acciones tecnológicas, y también en medio la incertidumbre sobre el futuro restablecimiento de la oferta energética.
El Nasdaq cayó 2,2% y arrastró al S&P 500 a una baja de 1,1%, mientras que el Dow Jones retrocedió 0,3%. El S&P 500 perdió 2% y el Nasdaq se replegó 4,5% en estos cinco días, lo que en ambos casos representa su peor semana desde junio.
En el resto del mundo desarrollado, las bolsas europeas subieron, pero las plazas de Corea y Japón recuperaron solo una pizca de lo perdido en medio del desarme de posiciones favorables al desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
A nivel local, el MSCI IPSA cerró plano en 10.970,29 puntos, presionado al alza por Falabella (3,2%), pero a la baja por títulos como Enel Américas (-2%), Latam (-1,8%) y Bci (-1,2%), en medio de bajos montos transados. Con ello, el índice registró una leve caída semanal.
Atención al crudo
se sumó este viernes un achaque de último minuto. El petróleo Brent subía 3,5% a US$ 109,7 por barril, su mayor nivel en cinco meses, ya que los legisladores estadounidenses introdujeron un proyecto de ley para bloquear el acuerdo entre la Casa Blanca y Rusia que le permitiría a Moscú liberar cientos de millones de barriles de diésel.
En tanto, las tasas soberanas de Estados Unidos subían, corrigiendo una parte de sus fuertes caídas de la víspera, tras conocerse que el Tesoro está preguntando a los operadores su opinión sobre el tamaño de futuras subastas de deuda.
Previamente en la sesión, el tema principal era la Reserva Federal. Fiel a su doctrina, el presidente del banco central, Kevin Warsh, evitó dar pistas sobre la política monetaria este viernes en Bangkok, cuando participó de una discusión moderada en el marco de las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional.
Los traders tomaron esto como un espaldarazo a su caso base, que apunta a una pausa de las alzas de tasas en la reunión de la semana subsiguiente. Ahora descuentan solo 17% de probabilidad de que se produzca un ajuste monetario, aunque sí lo dan por cierto para la reunión de diciembre.
Las declaraciones de Warsh llegaron en un contexto marcado por las últimas sorpresas al alza en los precios al consumidor y al productor estadounidenses, que causaron inquietud entre los inversionistas.