Columna de J.J. Jinks: La primera víctima
Es difícil de entender por qué el Gobierno ha decidido pagar el alto costo de sostener a Rabat una vez iniciado el caso. La buena fe en su actuar y los méritos acumulados en sus meses como ministro no parecen razón suficiente como para instalar un desastre como este en el corazón de La Moneda.