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REGÍSTRATE AQUÍPor: Por María José Acuña, Directora Ejecutiva de Tway
Publicado: Martes 2 de noviembre de 2021 a las 11:15 hrs.
Sabemos que en ambiente evolutivos lo único que se conserva es aquello que se transforma; el resto queda en el camino. Y la transformación digital es la forma de conservar los negocios en una economía con reglas, desafíos y oportunidades distintas.
Porque transformar es transitar. Pasar de hacer negocios con certezas a proyectarlos en contextos disruptivos, de ver a clientes como compradores a mirarlos como redes dinámicas en constante cambio, de ajustar nuestras organizaciones, competencias y culturas jerárquicas a operar bajo esquemas colaborativos o redarquías. Sobre todo, de agregarle inteligencia a cada uno de los factores sobre los que se levantan nuestras propuestas de valor, cocreando con nuestros clientes.
Transformar es recalibrar sobre una nueva realidad: la conectividad. Y el gran desafío es conectar nuestros negocios con las oportunidades de mejoras en el trabajo, los procesos y el desarrollo de productos y servicios a la medida, incorporando facilitadores tecnológicos y entendiendo a nuestras organizaciones, industrias y mercados como ecosistemas, donde todo resuena.
El paso digital no se trata solo de constatar una innovación energética, como fue movernos a carbón, vapor y electricidad o una nueva optimización en la línea de producción. En parte son metodologías, herramientas y tecnologías. Pero es más que eso.
La transformación digital es el proceso adaptativo necesario para hacer negocios con éxito en una economía de mercados inciertos, dinámicos, frágiles y líquidos, inundados por tecnologías disruptivas que borbotean a ritmos exponenciales, y nos obligan a equilibrar entre lo nuevo y lo viejo, la inversión y el retorno, el corto plazo de incorporar innovaciones y la productividad que traerán en el largo plazo, sabiendo que 18 meses es lo máximo que una empresa puede tolerar para ver resultados en sus operaciones y finanzas antes de abandonar su transformación digital.
En esta nueva realidad convivimos con jugadores más ágiles, flexibles y livianos en costos, que lanzan productos como servicios y servicios como plataformas, sin resistencias, ni legacy. Emprendimientos de bajo riesgo que escalan rápidamente con venture capital, y están activos en todas las industrias: Fintech, insuretech, turistech, agritech, foodtech, minetech, healthtech, edutech, suma y sigue.
El último ingrediente fue la aceleración digital provocada por la pandemia. Como explicó, Mohanbir Sawhney, profesor en la Escuela de Negocios Kellogg de la Universidad de Northwestern, "Ha habido más innovación en los últimos 6 meses que en los últimos 6 años".
Todo esto cambia la forma de hacer negocios, competir, optimizar y entender a nuestros clientes y colaboradores, obligándonos a recalibrar nuestros modelos. ¿Cómo lo hacemos?
Mirándonos bajo la lupa de la conectividad, donde conviven factores humanos, técnicos y de negocios en una conversación sistémica y colaborativa, que requiere instalar la transformación digital como estrategia adaptativa. Sólo así podemos operar a la velocidad que los cambios nos exigen hoy, incorporando agilidad e inteligencia al ecosistema. De esta forma, construimos en el presente lo que proyectamos nos volverá más exitosos en el futuro. Sobrevivimos y creamos valor.
Uno de los focos del ranking es el segmento corporativo de alta complejidad. En la categoría Corporate and M&A – High End, cinco estudios alcanzaron el Tier 1: Barros & Errázuriz, Carey, Cariola Díez Pérez-Cotapos, Claro & Cía. y Philippi Prietocarrizosa Ferrero DU & Uría (PPU).
La iniciativa habilita a Corfo para aportar capital en fondos de fondos y directamente en vehículos de capital de riesgo, con un tope de US$ 25 millones para su primer año de operación.
La Superintendencia de Salud de ese país recomendó no aprobar el cambio de propiedad de Aliansalud EPS, uno de los activos considerados en el acuerdo. El fondo espera una respuesta inminente a su apelación.
Los trabajos, financiados por la Subdere, debieron finalizar en febrero; sin embargo y tras cuatro prórroga, no cumplieron con los plazos. Hoy la constructora Tromen enfrenta multas por este proyecto que superan los $ 41 millones.