Al menos 68 personas murieron el miércoles tras el choque de dos trenes de alta velocidad cerca de la ciudad de Toledo en España, en lo que supone el segundo accidente mortal en menos de un año en la línea que une Madrid con la región de Andalucía, en el sur del país, según las autoridades regionales.
Los trenes de Renfe e Iryo chocaron poco después de las 9 de la mañana (0800 GMT), lo que provocó el descarrilamiento de dos vagones de Iryo, informó un portavoz del Gobierno en la región de Castilla-La Mancha, quien añadió que aún se estaban determinando las causas.
Las imágenes de la cadena regional Castilla-La Mancha Televisión mostraban un tren descarrilado con al menos un vagón aún sobre un tramo elevado de la vía, mientras que se podían ver restos de metal retorcido, paneles rotos y escombros esparcidos por el terraplén situado debajo de la línea.

El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, dijo que el accidente se produjo después de que se autorizó al tren de Renfe a continuar su trayecto pese a que una señal permanecía en rojo por la presencia de un tren detenido más adelante en la vía, incumpliendo el protocolo.
En declaraciones a periodistas en Madrid, Puente dijo que la señal se puso en rojo debido a un fallo de comunicación informática que detuvo automáticamente la circulación y que se tomó la decisión errónea de autorizar al tren de Renfe a reanudar la marcha.
Miguel, un pasajero que viajaba con varios compañeros en el vagón trasero de uno de los trenes, describió a la emisora COPE el momento del accidente.
"De repente hemos escuchado un estruendo gigantesco, un golpetazo enorme, que además ha sido continuo durante 10 segundos, como si el tren fuera a descarrilar. Justo al lado, en la ventana derecha, se ve un tren destrozado, que imagino que sería el otro", dijo.
Temen más víctimas
El gobierno regional de Castilla-La Mancha dijo advirtió temprano que la cifra de fallecidos podría aumentar, considerando que 147 personas viajaban en el tren de Iryo y 397 en el de Renfe.

La colisión se produce nueve meses después de un accidente entre trenes de alta velocidad pertenecientes a los mismos operadores en la misma línea, en el que fallecieron 46 personas.
Aquel accidente, ocurrido en enero tras el descarrilamiento de un tren que chocó contra otro que circulaba en sentido contrario cerca de Adamuz, en la provincia de Córdoba, desencadenó un debate sobre el nivel de inversión en el mantenimiento ferroviario en los últimos años.
La agenda del presidente del gobierno, Pedro Sánchez, publicada en la página web del Ejecutivo español, quedó anulada para el día. El opositor Partido Popular también canceló todos los actos de campaña de cara a las elecciones anticipadas del 29 de noviembre, según un portavoz.
"Consternado ante el grave accidente de trenes en Toledo. (...) Mi cariño, solidaridad y apoyo a todas las víctimas y sus familias", dijo Sánchez en la red social X.
Los accidentes, incluidos descarrilamientos y colisiones, aumentaron de 45 en 2016 a 57 en 2024 y 69 el año pasado, según la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria.
Unos 25 millones de pasajeros utilizaron trenes de alta velocidad en España en el primer semestre del año, un descenso de aproximadamente el 14% respecto al mismo periodo del año anterior, según un análisis de Reuters de los datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.
Datos de la Comisión Europea muestran que la inversión española en el mantenimiento de sus aproximadamente 4.000 kilómetros de líneas de alta velocidad ha quedado rezagada respecto a la de otros grandes países europeos, pese a un esfuerzo sin parangón por ampliar la red.
España destinó una media de unos 1.500 millones de euros anuales entre 2018 y 2022 a su red de alta velocidad, más que cualquier otro país. Sin embargo, la gran mayoría de los fondos se dedicó a nuevas infraestructuras y solo alrededor del 16% se destinó a mantenimiento, renovación y mejoras.